
Sé en lo que estás pensando. Quizá tiene poco que ver con la pasión, pero al menos no hace daño. No tengo el corazón agobiado todo el día por el peso de la ausencia, porque sé que al llegar la noche lo veré de nuevo. No me quedo mirando el teléfono toda la tarde, preguntándome cuál de los dos fue el último en llamar. No tengo miedo de equivocarme al elegir el restaurante o de cómo me visto o de decir algo por lo que luego seré juzgada. No vivo esperando, sino en el presente. Él me quiere tal como soy. Quizá lo que nos une aún no sea un amor apasionado, pero es una relación humana. Él comparte conmigo su vida diaria y nuestra relación va adquiriendo forma. Existe.
- ¡Y zas! ¡Encaja ésta!
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